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2020

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Así ha cambiado el coronavirus el mercado laboral: los retos y desafíos que nos esperan

Ya han pasado más de tres meses de pandemia y confinamiento y empiezan a verse las consecuencias de esta emergencia sociosanitaria en España. ¿Cómo ha afectado al mercado laboral en general? ¿Qué perfiles lo han sufrido más?

Este artículo fue originalmente escrito por Yolanda García y publicado en Newtral el martes, 9 de junio de 2020.

Desde Newtral.es repasamos los datos de afiliación de mayo con respecto a los meses anteriores y hablamos con expertos para analizar hacia dónde vamos. Todos coinciden en que el tipo de contrato más afectado por el coronavirus ha sido el temporal. En cuanto a perfil de edad los jóvenes se llevan la peor parte y empieza a vislumbrarse una brecha de género en las nuevas afiliaciones.

Además, preocupa hasta cuándo durarán los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTEs), un ajuste posterior de plantilla y salarios, un teletrabajo mal entendido para quien lo pueda desarrollar y surge la necesidad de regular este modelo laboral a distancia que hasta ahora apenas se utilizaba en España.

El ajuste se ceba con temporales y jóvenes

Analizando los datos de afiliación del mes de mayo con respecto a los de los meses de marzo y abril, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, destacaba algunas de las consecuencias que ha tenido la crisis del coronavirus en el mercado laboral con las que coinciden los expertos consultados.

El ajuste (por el COVID-19) se produce sobre todo en los contratos temporales. Entre el 11 de marzo y el 30 de abril se destruyeron 672.000 empleos temporales y de ellos solo se han recuperado 130.000 a lo largo de mayo y junio, según las cifras ofrecidas por el ministerio. En el ámbito del empleo indefinido el ajuste ha sido menos intenso.

Fuente: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

¿La emergencia del COVID-19 creará más empleo temporal viendo la incertidumbre existente? ¿se precarizará más el empleo? “Mientras se mantenga la incertidumbre va a costar más recuperar el nivel de empleo anterior, pero la temporalidad por desgracia está instalada en nuestra economía: 90 de cada 100 contratos que se firman son temporales y además, 1 de cada 4 son de menos de una semana. Más precarización me parece difícil de asumir”, se lamenta la Catedrática de Economía de la UPV/EHU y directora de la Fundación ISEAK, Sara de la Rica.

Otro de los problemas estructurales de nuestro país y que el ministro Escrivá define como “tragedia” es el del empleo juvenil. Y en estos meses de emergencia sanitaria en España las caídas más fuertes en el empleo se han producido en los más jóvenes, sobre todo entre los menores de 24 años

¿Pero se está recuperando más rápido en mayo y junio en empleo jóven al menos? Pues parece que no. “El empleo que se está recuperando tiene un patrón más homogéneo, lo que confirma que se destruyeron empleos en todas las edades pero sobre todo en las más jóvenes y los primeros que se están reincorporando no están siendo proporcionalmente los más jóvenes”, confirma el ministro.

“Los jóvenes en esta crisis están sufriendo un doble revés”, en opinión de Sara de la Rica. “Tuvieron enormes dificultades para entrar en el mercado laboral tras la anterior crisis, y ahora que parecía que las cosas comenzaban a estar mejor para ellos, se vuelven a encontrar muchos de ellos en el paro y con grandes incertidumbres. Esto se debe a la enorme precariedad en la que trabajan ya que acaparan la mayoría de los contratos temporales. Por eso es imprescindible acabar con esta situación y optar por contrataciones más estables desde el inicio, como ocurre en los países europeos vecinos”. 

Ellas se recuperan peor y hay menos afectados por ERTE

Desde el punto de vista de género y repasando los datos de afiliación, entre el 11 de marzo y el 30 de abril se perdieron 423.000 empleos femeninos y 524.000 masculinos de los cuales se han recuperado en mayo solo 46.000 en el caso de ellas y 142.000 en el de ellos. Por lo que se está recuperando mejor el empleo masculino.

En cuanto a los expedientes de regulación temporal de empleo, “el punto máximo de trabajadores protegidos por ERTES, con más de 500.000 empresas afectadas, fue el 30 de abril, donde se llegó a los 3.387.000 millones. Sin embargo, el 3 de junio, estaban en 2.808.000. Es decir, se han activado a lo largo del mes de mayo 587.000 trabajadores”, según los datos de  Escrivá.

Fuente: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

“Los ERTES han sido una herramienta muy conveniente ante un shock económico provocado por una causa totalmente exógena a la economía, como ha sido la pandemia. Es una manera de intervenir en el mercado laboral para no acudir al despido pero estas herramientas son muy costosas económicamente, y por tanto es conveniente que duren poco tiempo”, opina la Catedrática de Economía Sara de la Rica que también destaca que “los datos alentadores de mayo donde una de cada cinco personas afectadas por ERTE ya han salido al empleo”. 

De la Rica advierte que “es preciso que las cadenas de suministro vuelvan a funcionar para que la oferta de bienes y servicios de las empresas se normalice. Y también la demanda, tanto intermedia como demanda final, donde el consumo en efecto juega un papel fundamental para que los ERTEs no acaben en EREs”.

Algunos datos esperanzadores

El pasado 2 de junio el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones subrayaba que «las diez actividades con mayor destrucción de empleo en marzo y abril ya habían recuperado afiliación en el mes de mayo«, entre ellas la construcción, la industria del calzado o las actividades relacionadas con el empleo.

Según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

En rueda de prensa para analizar los datos de afiliación, el ministro Escrivá insistía en que “desde el 30 de abril hasta el 2 de junio se han recuperado más de 200.000 empleos tras los 948.000 que se destruyeron entre el 12 y el 31 de marzo a consecuencia de las medidas de confinamiento por el COVID-19”. “El avance de la desescalada ha animado la creación de puestos de trabajo» y los datos indican que, “según los municipios van cambiando de fase, se adelanta unos días la tendencia de crecimiento de la afiliación”, añadía.

¿Cómo ven su futuro las empresas?

Es difícil hacer estimaciones a futuro, pero desde Randstad han realizado un estudio en el que muestran la perspectiva que tienen las empresas para los próximos meses. 

El informe afirma que “el 80% de los empresarios españoles confía en recuperarse totalmente de la crisis del coronavirus antes de alcanzar el segundo semestre de 2021” y revela que “los empresarios contratarán una media de 3,3 trabajadores temporales para reactivar sus negocios durante la recuperación tras la pandemia”.

“Los trabajadores temporales ahora han sido de los más afectados pero también serán los que antes se reincorporarán al mercado de trabajo. La temporalidad, la reducción de costes o las facilidades de despido son medidas que pueden ser negativas desde el punto de vista individual del trabajador afectado, pero positivas desde el punto de vista agregado del mercado laboral”, afirma Pau Cortadas, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

Respecto a la recuperación por sectores, Randstad apunta que el sanitario y la industria farmacéutica serán los que experimentarán una recuperación más rápida, «estimándose que la mayoría de las empresas alcanzarán la actividad anterior a la crisis antes de los tres primeros meses de 2021». Y auguran “una recuperación total en los sectores como contabilidad y servicios jurídicos, los seguros, el comercio al por mayor, la logística, las telecomunicaciones, la agricultura y la ganadería y las industrias química y alimentaria”.

La construcción, el comercio al por menor, la automoción, el transporte aéreo, la hostelería y gran parte de la industria verán demorada la recuperación total de la mayoría de sus empresas hasta entrado 2022”. El 26,6% de los encuestados asegura que ya ha comenzado su actividad, mientras que un 15,3% no sabe cuándo se normalizará, porque «depende del levantamiento de las restricciones». El 13,4% confía en que podrá «levantar la persiana» con normalidad durante junio, mientras que el 10,6% cree que será posible hacerlo en julio y agosto.

Teletrabajo y ERTEs, los “grandes aliados” 

Preguntados en la misma encuesta de Randstad sobre las medidas llevadas a cabo en materia de recursos humanos durante esta emergencia sanitaria, los empresarios destacan el teletrabajo y los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) «como sus grandes aliados» y los que marcarán su futuro.

De hecho, el 50,5% de los empresarios ha tenido que recurrir al teletrabajo y el 42,6% a los ERTE para lograr que la actividad de su empresa fuera sostenible. Otras medidas han sido también “otorgar vacaciones (11,5%), la paralización de procesos de contratación (11,2%) o el permiso retribuido recuperable (9,5%)”.

De cara a los próximos meses, destacan que “los retos más importantes que tienen que afrontar son la gestión de los ERTE y el teletrabajo para mantener la empresa operativa, evitar pérdidas financieras significativas, mantener la relación con clientes y proveedores e invertir en la seguridad sanitaria de sus empleados”.  Y entre los miedos que tienen las empresas estaría “la incertidumbre económica nacional (63,5%), la pérdida de facturación (43,7%) o la incertidumbre económica en su sector de actividad (43,1%)”. 

En esta misma línea, José Luis Escrivá, señalaba recientemente en un encuentro de Nueva Economía Fórum, que “el esquema para alargar los ERTE más allá del 30 de junio” debe tener «elementos importantes de flexibilidad, tanto en los plazos para mantener exoneraciones a empresas y medidas de protección a trabajadores, como en la definición de los sectores” porque ““aunque las restricciones a la movilidad van a desaparecer en gran medida a final de este mes, hay sectores como el turismo y el transporte que seguirán afectados”.

Desde la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME ) también apoyan alargar y flexibilizar los expedientes de regulación temporal de empleo. Recordemos que Gobierno y agentes sociales cerraron un acuerdo para prolongar los ERTE por fuerza mayor hasta el 30 de junio y negociar en una comisión tripartita cómo encajar esta figura en los próximos meses en función de los sectores.

¿Aumentará la desigualdad salarial el coronavirus?

La Comisión Europea (CE) cree que “la crisis generada por la pandemia de COVID-19 puede aumentar la desigualdad salarial y deteriorar la protección que ofrecen los salarios mínimos, ya insuficientes para llegar a final de mes en algunos Estados”. Así lo recoge en una segunda consulta pública puesta en marcha el 3 de junio por Bruselas que plantea establecer “unos requisitos mínimos comunes, ya sea de forma obligatoria con una directiva comunitaria; o voluntaria, a través de recomendaciones políticas a los Estados, para asegurar un salario mínimo decente en todos los países”. 

La iniciativa, anunciada ya en enero por la Comisión Europea, no pretende fijar un salario mínimo igual en todos los países de la Unión pero ve con preocupación que en muchos países no permita llegar a fin de mes y propone subsanar el problema introduciendo criterios comunes en todos los países a través de legislación obligatoria o de directrices políticas no vinculantes. Sindicatos y patronales europeos podrán pronunciarse hasta el 4 de septiembre para dar forma a la propuesta final que presentará el Ejecutivo comunitario. 

La Comisión señala que “la crisis podría aumentar la demanda de trabajadores no estándar y precarios para reducir costes, lo que podría agravar el riesgo de pobreza de estas personas, que en general ya tienen jornadas y salarios inferiores a los de los empleados fijos” y advierte que “la crisis ha golpeado particularmente a sectores con bajos salarios, como el comercio y el turismo»

«Hay un riesgo de que la adecuación del salario mínimo se deteriore en algunos Estados miembros tras la crisis del COVID-19. Las desigualdades salariales podrían aumentar, puesto que los trabajadores altamente cualificados podrían verse menos afectados por la pérdida de empleo e ingresos que los mediana o bajamente cualificados«, dice el documento de la Comisión.

El ‘teletrabajo de pandemia’ no es el mejor

«Hemos pasado de un teletrabajo prácticamente inexistente como era el caso de España a un teletrabajo a tiempo completo. Por eso es clave entender que este ‘teletrabajo de pandemia’ que hemos adoptado no es una forma correcta de teletrabajo«, explica Eva Rimbau, profesora de Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

El COVID-19 lo ha acelerado todo y actualmente «en el contexto digital las demandas pueden llegar a ser constantes, además de transversales, de distintos ámbitos de la organización, no en una cadena vertical» apunta Mar Sabadell, profesora de la UOC también. «Debemos aprender a planificar, mejorar la organización del tiempo de trabajo digital y marcar prioridades».

Además, «la presión juega en contra del trabajador», como cuenta Sabadell. «El contexto, el confinamiento, el miedo de perder el trabajo, extender horarios para mostrar nuestro compromiso y una cultura de la presencialidad (asegurar que los trabajadores están conectados),   pueden no estar ayudando«, advierte.

Para Pau Cortadas, profesor de la UOC, el teletrabajo “no debe venir provocado por un shock si no a través de una planificación con objetivos claros como la conciliación familiar o el aumento de productividad o, porque no decirlo, la reducción de costes asociados a la presencialidad”.

“Y si analizamos el tema de los cuidados, donde ellas son las que asumen mucha más responsabilidad, ahora que se abre la posibilidad de la vuelta al trabajo pero que los niños están en casa con guarderías y escuelas cerradas, estoy segura de que las reducciones de jornada serán casi en exclusividad de las mujeres (ojala me equivocara). Y esto, una vez más, proviene de la asimetría de género que existe en nuestro país en cuanto a los cuidados” advierte la Catedrática de Economía de la UPV, Sara de la Rica

Regular el teletrabajo, el próximo desafío

“Creo que el teletrabajo ha sido un experimento social inédito que no habríamos probado nunca en España de forma tan generalizada si no hubiera sido por esta pandemia”, dice de la Rica. “Sin duda nos arroja enseñanzas como la prueba de que la excesiva presencialidad no es necesaria, que puede ser un buen elemento complementario al trabajo presencial, pero que es necesario regularlo para no caer en la esclavitud”. “Se ha pasado una prueba del algodón, que es que se puede teletrabajar en determinados perfiles”. 

“Esto nos ha enseñado que muchos desplazamientos para reuniones son perfectamente evitables. Las nuevas tecnologías permiten realizar muchas reuniones de modo telemático y ello puede suponer un gran avance en cuanto a ahorro de tiempo, y en cuanto a reducción de desplazamientos, que además es muy sostenible desde el punto de vista climático”, sigue esta experta. 

Pero… ¿está el Gobierno trabajando en una norma en este sentido? Pues sí. De hecho el Ministerio de Trabajo publicaba el pasado 6 de junio la consulta pública previa a la elaboración de un proyecto normativo sobre la modificación y elaboración de las condiciones para prestar trabajo por cuenta ajena a distancia. Con ello se busca recabar la opinión de ciudadanos, organizaciones y asociaciones antes de la elaboración y el plazo termina el 22 de junio.

¿Cómo será el futuro del empleo a medio plazo?

Para Fernando Luengo, economista y profesor jubilado de la Universidad Complutense de Madrid, «el futuro será sombrío». «Cuando los ERTEs terminen, habrá seguramente un ajuste de plantilla y también de salarios». Además este experto recuerda la situación que teníamos en España meses atrás «de millones de horas extraordinarias no remuneradas y sobreexplotación en algunas empresas».

«Por eso precisamente la regulación del teletrabajo deberá ser una de las patas esenciales para el empleo que viene. Hay que evitar que con este pretexto vayamos un paso más allá en la ley de la selva laboral», añade Luengo.

Para la Catedrática de Economía de la UPV Sara de la Rica “esta pandemia acelerará los cambios tecnológicos que estaban ya planteados. España debe aprovechar este momento para apostar por una transformación en la cual primen dos elementos”. 

“En primer lugar se debe apostar por el cambio tecnológico, generalizando la automatización a todo el tejido productivo, pero siempre poniendo a las personas de las empresas y su adaptación a los cambios en el centro. Es decir, apostar por la I+D+A, donde la A es la inversión necesaria en la Adaptación a las personas. No se puede dejar este elemento fuera de la ecuación de la innovación tecnológica”, explica.

“Y en segundo lugar, aprovechar la oportunidad de que España participe en proyectos europeos de Reconstrucción, aliándose con la economía verde, que sin duda generará muchísimos empleos derivados tanto de los nuevos usos de la energía, como de la expansión de la economía circular. Habrá importantísimas fuentes de financiación para esta transformación y no podemos dejar que pase la oportunidad”, termina esta experta.

Fuentes:

  • Ministerio de Trabajo y Economía Social
  • Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones
  • Universidad Oberta de Catalunya (UOC)
  • Sara de la Rica, Catedrática de Economía de la UPV/EHU y directora de la Fundación ISEAK
  • Fernando Luengo Escalonilla, economista de la Universidad Complutense de Madrid
  • Comisión Europea
  • Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE)
  • Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME)
  • Randstad