News

La natalidad en Euskadi: datos, causas, consecuencias y retos – Artículo en El Correo

Este artículo se publicó originalmente en El Correo de Bizkaia el 27 de abril de 2019.

Euskadi es una de las regiones más longevas del mundo, lo cual es un dato muy positivo que refleja en parte el gran desarrollo de los avances científicos aplicados a la salud, pero también las buenas costumbres alimenticias y sociales de nuestra región.

 Sin embargo, junto a este buen dato, Euskadi se enfrenta a un acusado descenso de la natalidad desde finales de los 70. Los datos son abrumadores. Si hasta 1978 nacían en Euskadi 30.000 niños al año, en 2018 nacieron aproximadamente la mitad. Este continuado descenso ha provocado una pérdida acumulada de más de 100.000 niños en los últimos 40 años en Euskadi. Este desequilibrio entre una alta longevidad y una baja natalidad trae como consecuencia un desequilibrio en el saldo vegetativo, que se define como el número de defunciones menos el  número de nacimientos. De hecho, a día de hoy, ese saldo vegetativo es negativo, pues se producen prácticamente 3.000 muertes más que nacimientos cada año. Esto implica inevitablemente una contracción de la población, y su consiguiente envejecimiento.

La primera pregunta a contestar es el por qué de esta baja natalidad. Y la respuesta es clara. La mujer en Euskadi hoy apuesta mayoritariamente por trabajar, tras su intensiva y exitosa inversión en educación superior. Pero esta apuesta es casi irreconciliable con unas condiciones necesarias para tomar la decisión de ser madre, que pasan por una cierta estabilidad laboral, la tranquilidad de poder pagar una vivienda, ya sea en alquiler o propiedad, así como disponer de un tiempo diario para dedicar al cuidado y crianza de los hijos. Resulta que estas premisas no se cumplen prácticamente en ningún caso antes de bien entrada en la treintena, lo que retrasa la entrada en la maternidad, cuya media se sitúa hoy en 34 años y reduce por tanto el número de hijos por mujer, pues el reloj biológico (natural) de la maternidad no ha variado. Asi que Euskadi hoy presenta una media de  1,3 hijos por mujer, frente a los 2 necesarios para el reemplazo generacional.

La segunda cuestión a plantear es cuáles son las consecuencias de este desequilibrio vegetativo y consiguiente envejecimiento de nuestra sociedad. La primera es sin duda la dificultad de sostener nuestro sistema de pensiones en las condiciones actuales. Nuestro sistema de pensiones es de reparto, lo que implica que los cotizantes de hoy deben sostener a sus pensionistas con sus cotizaciones. La longevidad aumenta el número de pensionistas mientras que  la baja natalidad disminuye el de cotizantes, lo cual dificulta el necesario equilibrio entre ambos componentes. Además, en un mundo digitalizado, global y muy cambiante por los avances tecnológicos, la juventud es imprescindible para apostar por la innovación, la flexibilidad y la adaptación constante. Cuanto mayor sea la edad media de las personas trabajadoras mayor es la dificultad de afrontar esa adaptación laboral, sobre todo cuando esa tarea no se ha realizado de modo continuo y gradual en el pasado reciente.  

Finalmente, la tercera cuestión a abordar es cómo afrontar este fenómeno. A largo plazo, debe apostarse por fomentar la natalidad, avanzando hacia una co-gestión de padres y madres en los cuidados, hacia unos horarios laborales flexibles, con jornadas continuas y compatibles con la crianza de los hijos y sin duda, hacia una estabilidad laboral mucho más temprana. Pero incluso una decidida apuesta por la natalidad no resuelve el problema de escasez de personas jóvenes que ya hoy Euskadi sufre y que se agravará en los próximos años. Para afrontar este problema a corto plazo Euskadi debe retener a su  juventud y atraer tanto a aquellos que se han marchado de Euskadi como a otros que provienen de otros lugares pero que estarían dispuestos a venir si las condiciones laborales lo permitieran. Y para eso no hace falta más que ser competitivos y ofrecer mejores condiciones laborales, fundamentalmente en cuanto a una trayectoria laboral estable y ascendente se refiere. Ese es sin duda el reto.