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Sara de la Rica: “Hacen falta herramientas para que el ingreso mínimo llegue a quien lo necesita”

Esta experta considera fundamental que se pueda percibir esta renta y trabajar al mismo tiempo para conseguir salir de la pobreza

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Foto: Nius Diario

Esta entrevista de Idoia Rivas a Sara de la Rica se publicó originalmente el jueves, 28 de mayo de 2020 en Nius Diario.

Este viernes un consejo extraordinario de ministros dará luz verde al Ingreso Mínimo Vital (IMV). Un proyecto del Gobierno de coalición que se ha adelantado por las circunstancias creadas por la crisis del COVID-19. Sara de la Rica, catedrática de economía en la Universidad del País Vasco y directora de ISEAK, es una de las expertas que más sabe sobre esta cuestión. El ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha admitido en más de una ocasión que el modelo de rentas mínimas vasco es uno de los sistemas de referencia del futuro SMI estatal.

Pregunta. ¿Por qué la renta de ingresos vasca debería ser un modelo a seguir para el futuro IMV? 

Respuesta: Creo que el IMV se ha inspirado en los dos sistemas de Rentas Mínimas más implementados en el Estado, el del País Vasco y el de Navarra. La RGI del País vasco se instauró en 1989 y estaba asociada a un Plan para combatir la pobreza. Los principales aciertos son su capacidad para paliar la pobreza extrema y conseguir que los pobres sean menos pobres.

P. ¿Cuál debería ser el diseño del IMV?

R. El diseño de una renta mínima se basa en la cuantía básica que se otorga a un hogar unipersonal y aumenta en función de las personas que vivan en ese hogar. Un buen diseño debería llevar aparejado una herramienta de estímulos al empleo de manera que si el perceptor de esta renta tiene una oferta de empleo, la acepte. Asi es como se consigue que no caigan en la llamada “trampa de la pobreza”. El IMV, hasta lo que sé por los borradores que se han filtrado, creo que también tiene incorporado este elemento.

PSegún su experiencia, ¿hay aspectos a mejorar en la actual renta mínima vasca?

R. Sí, es necesario disponer de herramientas para capturar, casi en tiempo real, las rentas que reciben todas las personas del hogar y los posibles cambios en su composición. Tenemos una limitación, la presupuestaria y además debemos conseguir que las personas perceptoras se emancipen de dicha ayuda. Los estímulos al empleo implican que se pueda trabajar y mantener la ayuda o parte de ella durante un tiempo hasta que se compruebe que pueden vivir de ese ingreso sin necesidad de ayuda. Este es posiblemente el reto más importante y en el que hay que poner todo el esfuerzo. Por último, se ha de conseguir que desde los servicios públicos de empleo se capacite a las personas en paro a volver al mercado laboral. Esto implica estar más en contacto con las empresas, que son las que, al fin y al cabo, crean la mayor parte del empleo.

P. ¿Hay datos en el País Vasco del número de beneficiarios que han dejado de percibir esta renta mínima gracias a la mejora de sus condiciones económicas?

R. Sí. En 2015, años de recesión en Euskadi, se alcanzó el máximo histórico de 66.700 perceptores. Sin embargo, 2019 se cerró con 52.500. En consecuencia, sí mejora las condiciones de vida de la gente que las recibe, aunque también es cierto que, en general, la recuperación económica llega a estos hogares tan vulnerables mucho más lentamente que a la media de la sociedad.

P. El ministro de Seguridad Social ha insistido mucho desde el principio en la cuestión del diseño de la ayuda: tiene que llegar a la gente que realmente lo necesita. ¿Cómo se consigue esto?

R. No lo sé, sinceramente. Pero para llegar a quien realmente lo necesita, hace falta disponer de herramientas muy modernas de gestión. Ojala tenga esas herramientas modernas.

P. Muchas veces las personas que tienen derecho a las ayudas no las solicitan porque no saben que pueden optar a ese ingreso. ¿Cómo se sortea esta barrera?

R. Este es un problema muy relevante. Creo que aquí debieran intervenir las organizaciones con las que tienen contacto estos colectivos: Caritas, Cruz Roja o el  Bancos de Alimentos. Muchas de estas personas simplemente no acuden a las instituciones oficiales, y, por tanto, a pesar de vivir bajo umbrales extremos de pobreza, no solicitan las ayudas.

P. Mirando a otros países, ¿qué otras cosas podemos aprender que hayan funcionado?

R. Alemania, Francia y los países nórdicos tienen estos programas de rentas mínimas con  programas de activación laboral así como de estímulos al empleo. Se acompaña, se orienta y se forma mientras se reciben las ayudas y no tienen empleo. Son también más efectivos en dirigirles hacia el mercado laboral. Sin duda, creo que España debe avanzar hacia la modernización de estos dos elementos para tener éxito.