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«Vislumbro una recuperación mucho más sólida de la actividad y el empleo»

Esta entrevista realizada a Sara de la Rica, directora de la Fundación ISEAK, fue originalmente realizada por Carmen Larrakoetxea y publicada en El Diario Vasco el día 6 de enero de 2021.

Sara de la Rica recuperacion covid

Sara de la Rica Catedrática de la UPV y directora de la Fundación ISEAK

Al mirar el cuadro de los datos del mercado laboral del ejercicio 2020, se ven muchos colores. El presente se pinta aún en tonos oscuros, aunque según Sara de la Rica, catedrática de Economía de la Universidad del País
Vasco directora de la Fundación ISEAK y especialista en análisis laboral, con la primavera empezará verse la luz. Su intensidad dependerá de si se afrontan adecuadamente los retos que arrastramos desde el pasado.


– Ha acabado 2020. Un año marcado por la pandemia.


– En términos interanuales, que nos ‘limpian’ del impacto de la estacionalidad, revelan sobre todo el impacto del Covid. Vemos una
pérdida de afiliación de alrededor del 1,8% en España y del 2,1% en Euskadi.


– ¿Hemos tocado suelo o aún tenemos que esperar mayor destrucción de empleo?

– Los datos nos dicen que cada mes que pasa la pérdida de empleo va reduciéndose, pero todavía destruimos. Dejar de perder empleo es el primer paso que debemos dar para que la recuperación se consolide. Los meses de enero y febrero son estacionalmente malos, y por tanto es difícil esperar una recuperación notable en ellos. Sin embargo, a partir de marzo, cuando la vacunación de la población más vulnerable habrá aumentado mucho, junto a un momento estacional más propicio para el empleo, vislumbro una recuperación mucho más sólida de la actividad y también del empleo.

La Frase

Gran oportunidad: «Hay que escoger y gestionar bien los proyectos para los fondos europeos»

–¿Debe prolongarse la protección de los ERTE? ¿Se recuperán en actividad o hay que prepararse para ver ERE de despidos?

– Igual peco de positiva, pero dado que hasta ahora los ERTE han aguantado buena parte de la suspensión o ralentización de la actividad, creo que la mayoría de ellos se recuperarán. Lo peor de la pandemia, a expensas de un posible coletazo de contagios en enero, ha pasado por la inminencia de la vacuna. Nos quedan en España unas 750.000 personas en esta situación (41.000 en Euskadi) que bajan progresivamente mes a mes. Creo que con la excepción de algunas empresas de los sectores más afectados –hostelería y los relacionados con la movilidad–, la suspensión de empleo de los ERTE se recuperará. Para eso es importante seguir ayudando a empresas solventes, a las que las restricciones por la pandemia les obligan a suspender o reducir el empleo vía expedientes.

– Varios estudios coinciden en que el nivel de PIB se recuperará en 2022 ¿Cuándo volverá el nivel de empleo precovid?

– Mi visión es que si somos capaces de gestionar bien la vacunación de la población y para verano de 2021 la pandemia deja de condicionar nuestras vidas, sin duda el PIB puede recuperarse en 2022 siempre que se escojan y gestionen bien los proyectos a apoyar con los fondos europeos. Tenemos una enorme oportunidad de crear empleo apostando por inversiones hacia sociedades verdes y digitales. Esta apuesta puede ser la palanca que transforme nuestra sociedad, siempre que estas inversiones vengan acompañadas de la necesaria actualización/formación de las competencias necesarias para que el capital humano se alinee a los cambios.

– Se habla de reforma laboral, de la temporalidad, de las políticas activas de empleo… ¿Cuáles son las medidas más inmediatas a acometer?

– Ahora mismo tenemos dos grandes problemas, y ambos son muy
relevantes. Uno es la cronicidad en el desempleo de numerosos
colectivos, para quienes se requieren políticas activas eficaces, que se han de abordar en función de los empleos que emergen. Y el otro es la baja calidad del empleo, sobre todo en colectivos como jóvenes, mujeres e inmigrantes, con salarios muy bajos, enorme rotación laboral y pocas horas trabajadas. Esta baja calidad del empleo se ha instalado en nuestra sociedad tras la gran recesión, y a menos que se apueste firmemente por cambios que protejan a las personas, pero al mismo tiempo permitan flexibilidad de
adaptación a los cambios de empleo que el futuro exigirá, no saldremos de este circulo vicioso. Este es el paradigma de la flexiseguridad, que varios países europeos siguen y que creo que es al que debiéramos aspirar.